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Mamoplastia de aumento

La mama está formada por tejido adiposo, tejido glandular, conductos para la leche, vasos sanguíneos, nervios y conductos linfáticos, todo ello cubierto de piel. Bajo la mama se encuentra el músculo pectoral mayor. Los implantes de mama pueden colocarse en parte debajo de este músculo o encima de él, dependiendo del espesor del tejido mamario y de su capacidad para cubrir adecuadamente el implante.

El tejido adiposo es lo que hace que la mama tenga un tacto blando y le da su forma. La forma también depende de la elasticidad de la piel. Una mama joven es más firme porque está formada por mucho tejido glandular y poco tejido adiposo. El tejido glandular es sustituido gradualmente por tejido graso, que es (mucho) menos firme, y por eso las mamas se vuelven un poco más flácidas con el tiempo. El embarazo y la lactancia también afectan a la forma de las mamas. Al envejecer, la parte superior de la mama de la mujer se “vacía”, debido a la gravedad, y el pecho de la mujer cae. Las mamas no contienen tejido muscular; por lo que carece de sentido hacer ejercicio para que aumenten de tamaño.

Un implante de mama es una especie de bolsa o sobre de caucho sintético de silicona que en la actualidad suele estar rellena con gel de silicona o con un gel blando cohesivo de silicona con memoria de forma. Estos implantes también pueden rellenarse con una solución salina. El gel de silicona y la solución salina (agua y sal) son los rellenos más conocidos y sobre los que más se ha investigado. Últimamente se ha experimentado también con implantes con rellenos de aceite de soja, PVP e Hydrogel.

Su médico le facilitará más información sobre los distintos rellenos.
Hay varios tipos de rellenos, pero también varios tipos de bolsas. La superficie puede ser rugosa o lisa, lo que supone interacciones diferentes con el tejido que rodea el implante. La formación de una cápsula es una reacción orgánica normal, produce alrededor de tejidos ajenos al organismo, como una prótesis de cadera o válvulas cardiacas artificiales, incluso una astilla clavada en la piel.

La cápsula formada alrededor de un implante de mama puede contraerse, lo que produce endurecimiento y dolor de la mama. Si la superficie es rugosa, la posible adherencia de una parte del tejido se ha asociado con una disminución del riesgo de contracción capsular. Un implante de superficie lisa carece de esta característica, por lo que el riesgo de que se produzca una contracción capsular es mayor.

Los implantes se colocan debajo del tejido mamario (subglandularmente) o debajo del músculo pectoral mayor (subpectoralmente). La incisión para la inserción suele hacerse en el pliegue de la piel debajo de la mama, alrededor de la areola (la zona que rodea al pezón) o en la axila. Su cirujano le dará más explicaciones sobre las diversas técnicas y métodos, y le ayudará a decidir cuál es la mejor y la más adecuada para usted.
Con los implantes redondos, la parte superior de las mamas suele parecer más redondeada inicialmente, pero con el tiempo, y por el efecto de la gravedad y el envejecimiento de la piel la parte superior de las mamas se vaciará, con lo que resultarán más caídas.
Los implantes con forma de lágrima siguen las líneas naturales del cuerpo, lo que significa que la parte superior de la mama permanecerá llena. De este modo se logra una mama de aspecto más natural.

Aparte de comentar la forma y el tamaño de las mamas, su cirujano no considerará una operación antes de asegurarse de que su estado de salud es perfecto. Con su ayuda, su cirujano evaluará las ventajas del aumento de tamaño de las mamas y los posibles riesgos en su caso concreto. Aunque la operación suele considerarse segura y fiable, como queda demostrado por las innumerables pacientes satisfechas, cualquier intervención quirúrgica con anestesia supone un cierto riesgo.

Si hay la más mínima indicación que su estado general puede ocasionar problemas para la intervención, la anestesia o el proceso de cicatrización, o algún riesgo de que la intervención afecte negativamente a su estado de salud, el cirujano puede decidir posponerla hasta que los factores de riesgo hayan disminuido o desaparecido. Infecciones, difícil cicatrización de heridas, consumo de ciertos fármacos, incluso el tabaquismo, son algunos de los motivos para desaconsejar una operación.

La operación

El cirujano practica una incisión en la piel del pliegue bajo la mama, alrededor de la areola (zona que rodea al pezón) o en la axila. Se suele utilizar un endoscopio tubo de exploración visual) cuando la incisión se hace en la axila, para que a zona visible sea mayor, y también en algunos casos de Intervención con incisión en el pliegue de piel bajo la mama. A través de la incisión, el cirujano abre un espacio donde colocará el implante.

Tiene dos opciones:

Debajo del músculo pectoral mayor.

  • Ventaja: el riesgo de contractura capsular es menor con este método.
  • Inconveniente: el periodo de recuperación suele ser más largo. Hasta que la herida cicatrice por completo tendrá dificultades para levantar los brazos, y el cirujano le aconsejará probablemente que limite al máximo los movimientos de los brazos durante los primeros días. Como resultado de la presión ejercida por el músculo pectoral mayor y de un movimiento constante de los brazos, el implante también podría desplazarse o deformarse más rápidamente.

La operación suele durar entre una y dos horas, y la recuperación suele ser muy rápida. Tendrá que permanecer ingresado uno o dos días después de la intervención (las normas son diferentes según los países).

Directamente debajo del tejido mamario, con el implante encima del músculo pectoral mayor.

  • Ventaja: se evita la fricción del pectoral mayor con el implante, lo que permite conservar perfectamente la forma original del implante mamario.
  • Inconveniente: mayor riesgo de contracción notoria del tejido de cicatriz en torno al implante (lo que se llama “contractura capsular”), si bien los implantes más recientes han reducido mucho este riesgo. Si su tejido mamario es delgado, también deberá considerarse la posibilidad de que el implante sea palpable.

Después de la operación

Después de la operación quizá se sienta un poco cansada. Es posible que tengan las mamas un poco hinchadas o doloridas al tacto, algo que puede durar hasta un mes. También puede notar cierta tirantez en las mamas, porque la piel tiene que adaptarse al nuevo tamaño de la mama. El resultado de la operación de aumento de las mamas no será visible inmediatamente. No lo será hasta que el tejido mamario y el músculo pectoral (si el implante se ha colocado debajo del músculo pectoral) se hayan adaptado ala nueva forma.

Durante los primeros días posteriores a la operación sólo tendrá que tomar precauciones elementales en cuanto al cuidado de las mamas. Se le aconsejará no lavarse ni bañarse de momento, y tal vez llevar un vendaje de sujeción, que a los pocos días puede ser sustituido por un sujetador especial. Una vez que le hayan quitado los puntos, el médico le enseñará a practicar un masaje suave de la cicatriz y las mamas con una crema o una loción, para impedir que la piel se seque. Estas pautas son muy generales. Como cada mujer es un caso particular, es importante seguir cuidadosamente las instrucciones del médico.

Recuperación

Normalmente, podrá volver al trabajo o a sus actividades cotidianas a los pocos días. Es probable que el cirujano le aconseje evitar las tensiones en las primeras semanas, y en cualquier caso deberá evitar actividades que puedan elevar la frecuencia del pulso y la tensión arterial.

Según su situación personal, el cirujano le dará consejos más específicos para garantizar una recuperación satisfactoria.

Si algo anormal le preocupa, como un aumento de temperatura, hinchazón o enrojecimiento visibles de la piel de la mama, póngase en contacto con el cirujano inmediatamente.

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